Cuando la señal no se apaga: despedida a
Carlos Almirón LU7DSY
Hay hombres cuya vida puede contarse en fechas, cargos y publicaciones.
Y hay otros —más raros, más necesarios— que solo pueden comprenderse en la persistencia de su eco.
Carlos Almirón, LU7DSY, pertenece a estos últimos.
Decir que fue periodista sería apenas rozar la superficie. Decir que fue radioaficionado, también. Ambas palabras, nobles en sí mismas, no alcanzan a contener la dimensión de alguien que hizo de la comunicación una ética y una forma de existencia.
En el periodismo, fue un decano.
No solo por trayectoria, sino por temple. Porque supo ejercer ese oficio antiguo —el de narrar la realidad— con una claridad que hoy resulta casi inusual. No buscó estridencias ni protagonismos innecesarios. Su estilo fue otro: el de la precisión, el de la palabra justa, el de la verdad dicha sin artificios.



